Algo que encontré
Día 1
En ese momento sentí que tanto tiempo de preparación, tanta práctica, tanto examen, tantos procedimientos repetidos una y otra vez quizás no eran suficientes para ponerme a la altura de lo que estaba viviendo. Inmóvil, miraba a través del cielo, fijaba la vista en un punto imaginario, pensando en lo insignificante de lo que iba a quedar atrás: el amor de mis queridas hijas y de mi enorme mujer ahora enferma, el apoyo incondicional de mi familia y de la prensa, movido cada uno por un interés completamente diferente, el alcance de los medios, la televisión, la infinidad de la internet, la potencia de la música, del arte en general, los héroes, la historia, mi niñez, mis padres que hubieran estado orgullosos de mí, mi casa natal, tantos sueños concentrados, tanto camino que iba desapareciendo de a poco de mi cabeza, que tampoco pensaba en lo que vendría a corto plazo, sino que ya deseaba volver. Un deseo completamente físico.
En trance me perdí de la cuenta regresiva. Me devolvió a la realidad la tremenda fuerza que hacía la cabina empujada hacia el cielo por el chorro de fuego interminable. Mi espalda y el asiento fueron uno. De hecho, la nave completa era mi cuerpo, el armazón protector de mi cerebro, único testigo presencial de lo que ocurría, incorporando más información de la que nunca podré describir, todo nuevo, inolvidable.
Estabilizada la situación general, tomé conciencia de que había seguido el procedimiento al pie de la letra, demostrándome que estaba efectivamente a la altura de los acontecimientos y que la gente que hacía posible todo esto sabía lo que hacía, a pesar de no haber vivido nunca lo que yo viví en ese momento.
Mi cabeza entendió que debía abstraerse de todas las terrenalidades porque no había demasiado tiempo ni margen de error. Ya estba fuera, tenía que concentrarme en mi trabajo.
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Día 4
(…)
Experimenté algunas dificultades de comunicación con la base. Los escucho pero ellos no me escuchan a mí todas las veces. Son muy profesionales, pero puedo leer en sus voces cierta inseguridad, temor a lo desconocido. De todos modos hay un plan B muy claro y todo está saliendo como estaba previsto.
Faltan dos días para llegar a destino y de a ratos pienso en mi familia. Vestigios de sueños, impulsos incontrolables. Trato de dormir poco porque es difícil despertar sabiendo que sigo alejándome. Extrañar podría echar todo a perder. No es lugar para ponerse emocional.
Día 6
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La comunicación se cortó definitivamente. Ya no sé si me escuchan, pero yo no recibo señal alguna. Tengo alimento para mucho tiempo así que todo sigue adelante. Tengo el conocimiento y las herramientas para cumplir mi misión. En dos días estoy produciendo más anécdotas que en el resto de mi vida.
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Día 9
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La dirección no responde. Aunque respondiera, no sabría dónde ir. Volver a la tierra en este momento sería demencial. Sería un desperdicio de millones de dólares, sería un fracaso desde todo punto de vista. Vergonzoso. Qué dirían mis hijas.
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Día 15
Los días son todos iguales. Me pregunto qué será de todos los que quedaron encerrados en la tierra. Estoy perdiendo las esperanzas de restablecer comunicación. La situación es compleja como nunca ví. No veo el sentido de seguir escribiendo.
Día 17
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