El efecto Senna
Discutidas son las teorías sobre la evolución humana y mucho no me importa. Sé que me está costando escribir y sé que me siento como un mar de un planeta con seis lunas. Pero hablemos de evolución. El dedo meñique no se va. Y yo sostengo que hay una razón para esto. Clarísima razón. (Escribo esto lentamente porque tengo alzado frente al teclado el índice de mi mano derecha, enfatizando el "clarísima").
Mientras existan mesas y escobillones o gente a la que no le importa ensuciarse los pies, existirá el condenado accidente del choque frontal del dedo meñique del pie contra la pata parsimoniosa, pero con una sonrisa. Y, dice una revista de interés general, que el 80% de los seres humanos culpan a la mesa.
Puede que tengan razón si es verdad que la muerte es un proceso largo. Si así fuera, es esto obra de un árbol piquetero y su deseo cumplido de "me encantaría caminar". La mesa se mueve un centímetro y Steve Wonder muere desnucado.
Pero vamos a la práctica. La mesa está ahí. Nada. Inerte. Desalmada. Y el dedo se rompe por la torpeza infinita de Koji Kabuto. Un mal cálculo y la euforia que invade la cabeza bien podría compararse con la felicidad. Inexplicable, intensa, devastadora.
Mesa de mierda para no convertirme en pelotudo. Pero la mesa es el espejo. Y el disparo hacia afuera que rebota y vuelve pega más fuerte.
Me cansa sin embargo que siempre pierda la mesa. Más me cansa que cuando pase el terremoto todos rían del suceso, como si nada hubiera pasado. Y años más tarde miran a sus hijos menores de cinco y les dicen me-sa, me-sa. Y después viene lo de "mientras estés en mi casa", pero eso lo escribí de bronca.
Al final, pobre Ayrton. Pared de mierda, o auto de mierda, o pista de mierda o lo que sea. Basta con que la culpa sea de algún factor externo para que deje de ser mi héroe del día.
Accidente: Evento cuya explicación verdadera incluye la aceptación de nuestras limitaciones más vergonzosas mientras nos recuerda que sólo existe la mala suerte, no así la buena, que queda reservada para los mediocres.
